Y es que no importa que digan
que está trillado hablar de amor que maldigan
si no han probadola noche en sus brazos de sol.
Se detiene el reloj sobre nosotros
caen las diez que resbalan por sus hombros
y se cuela la luz que se enreda en tu pelo
pero la liberas tú oro y diamante por un instante de tono azul.
alejandro filio
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